¿Qué es la mediación?

La mediación es un proceso confidencial y voluntario de resolución de conflictos, donde el mediador de forma neutral e imparcial, ayuda a las personas implicadas a resolver y superar una situación de desacuerdo. Se trabaja con encuentros entre las partes, ayudándolas a definir compromisos que se plasman en un acta de obligado cumplimiento para ambas.

Estos acuerdos pueden ser totales o parciales, pero siempre acuerdos satisfactorios para todas las partes. Así se logra la satisfacción de todos en sus intereses, y que sean las mismas personas implicadas quienes resuelvan su conflicto voluntariamente, de forma pacífica y mirando hacia el futuro.

 El acuerdo alcanzado en mediación podrá elevarse a escritura pública para dotarlo de carácter de título ejecutivo.

La mediación es posible en cualquier momento, antes, durante y después del procedimiento judicial. Posibilita una “solución a medida” de las partes.

¿Qué problemas o cuestiones se pueden tratar en mediación?

 

Cualquier tema sobre el que puedan disponer las partes, derechos dispositivos, puede ser objeto de mediación. Siempre que las posiciones entre las partes no estén en franco desequilibrio se puede mediar.

También es posible en el ámbito penal, aquí estamos hablando de la “justicia restaurativa”, donde la reparación del daño causado a la víctima adquiere protagonismo; además de la posibilidad de escuchar y ser escuchado que se le da al ofensor sobre las razones de su actuación punitiva y de darse cuenta de las consecuencias de sus actos, supone una oportunidad de aprendizaje. Es muy útil en la delincuencia juvenil.

Diferencias entre mediación , juicio, negociación, conciliación o  arbitraje

 
Los mediadores no son jueces ni árbitros, ni conciliadores; no imponen soluciones ni opinan sobre quién tiene razón.

En mediación no se incide tanto en el pasado, ni en las pruebas, no se busca la verdad sobre lo acontecido. Se trata de buscar una solución acorde con los intereses de los mediados que ellos mismos, adoptan como la mejor, en beneficio de todos para su futuro.

A diferencia de la negociación que realiza un abogado, en mediación a la solución se llega al final e integra el interés de la otra parte; un mediador no favorece ni representa a ninguno de los mediados. Otra diferencia es que en la mediación se tienen en cuenta no las posiciones iniciales, sino los intereses y necesidades reales de los mediados, descubriendo en el conflicto su parte emocional.

No debe confundirse tampoco con la conciliación que prevé la ley de jurisdicción voluntaria, porque ésta se trata de un mero trámite, un proceso poco elaborado, válido para conflictos técnicos, en el que el conciliador actúa como perito y hace una propuesta que no es de obligado cumplimiento.

Y con respecto al arbitraje, en este procedimiento termina el conflicto con un laudo que sí es de obligado cumplimiento para las partes. Supone éste un procedimiento más largo y costoso, en donde decide el árbitro en base a derecho o a equidad.

La finalidad de la mediación:

  • Evitar la vía judicial, siempre larga y costosa, ayudando así a minimizar los degastes emocionales que conlleva.
  • Llegar a acuerdos satisfactorios para los implicados, que responden a sus necesidades.

Todo ello conforme a la Ley 5/2012 de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.